Hay quienes dicen, y con buenas razones, que Glen Coe es una de las regiones más espectaculares y hermosas de toda Escocia. En mi primera visita al país, no pude evitar detenerme repetidamente para capturar la belleza de las montañas, esculpidas por eras glaciales y decoradas con nubes eternas que ocultan sus cimas. Estas montañas, llamadas munros, son realmente impresionantes.
Después de una breve visita a Edimburgo, recorrí los 200 kilómetros hasta el Área Escénica Nacional de Ben Nevis y Glen Coe, donde se desarrollaría la carrera. Mi destino final fue la pequeña villa de Kinlochleven, situada al final del Loch Leven, un fiordo escocés disfrazado de lago. La posada donde me alojé tenía un ambiente encantador y tranquilo, perfecto para prepararme para los días que vendrían.
El menú de la Salomon Skyline Scotland 2019 incluía cuatro carreras principales, y yo había seleccionado el kilómetro vertical y la extrema Glen Coe Skyline como mis desafíos. Ya estaba ansioso por enfrentarme a este banquete deportivo.

MIL METROS HACIA EL CIELO

El kilómetro vertical es una prueba para los velocistas de la montaña, un recorrido de menos de cinco kilómetros con mil metros de ascenso continuo. La mañana del viernes amaneció con un cielo despejado y un sol dispuesto a participar en la batalla contra la gravedad. Con el último acorde de la gaita, largó el primer corredor, seguido de los demás en intervalos de treinta segundos.
A medida que ascendía, la pendiente exigía usar las manos para trepar. Al llegar a los seiscientos metros de desnivel, el sol implacable y el ácido láctico en mis piernas me hacían desear un descanso. Finalmente, alcancé la cumbre en casi sesenta minutos, disfrutando de la vista fantástica en un raro día sin nubes en Escocia.

ARISTAS Y PINACULOS CELTAS

El sábado lo dediqué a recorrer los alrededores y a hacer un reconocimiento del recorrido. Fort Williams y el gran Ben Nevis fueron los escenarios perfectos para calmar mi ansiedad antes de la gran prueba. El clima cambió rápidamente, como es típico en Escocia, y la Glen Coe Skyline prometía ser un desafío extremo sin concesiones.
La carrera comenzó con un tramo amable para calentar, seguido de la exigente trepada de Curved Ridge. La roca húmeda y la verticalidad requerían toda mi atención mientras seguía a otros corredores, ahora en modo escaladores. Superar este primer escollo me recompensó con una ágil cabalgata por el centro de la arista, saltando rocas y atravesando cortinas de nubes.

LA HISTORIA

Mientras ascendía, mi mente divagaba con la historia de las primeras carreras de montaña en estas islas, organizadas por el Rey Malcolm Canmore en 1064. El premio era una gran espada y una bolsa de oro, un honor reservado para el más rápido. La historia y la épica de estas tierras eran palpables a cada paso.
En el último tercio de la carrera, enfrenté la desafiante Aonach Eagach Ridge, una extenuante trepada de casi mil metros en solo dos kilómetros. La trepada exigía fuerza y concentración, evitando un mal paso que podría ser fatal. La recompensa fue una espectacular vista desde la cima y la satisfacción de superar uno de los desafíos más duros de mi vida.
Esta experiencia en Glen Coe fue una prueba de resistencia, técnica y voluntad. Cada paso en estas tierras históricas me acercó más a comprender la esencia del skyrunning. 
Si te ha intrigado esta aventura, te invito a seguir leyendo y descubrir más sobre mis desafíos en "Sueños Verticales". 
¡Las montañas siempre tienen más historias que contar!

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